TATUAJE
TATUAJE

TATUAJE

Concha Piquer

¿Qué edad, podía tener yo? Quizá diez u once. Y la radio, era el único medio de comunicación que podía llegar a todo el mundo. Escuchábamos los discos dedicados, los programas locales, con noticias de que en la región no pasaba nada. Y también “los partes”, ósea  los noticiarios, que las emisoras locales, difundían obligatoriamente conectándose a Radio Nacional de España.

Él vino en un barco, de nombre extranjero.
Lo encontré el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Era hermoso y rubio como la cerveza,
el pecho tatuado con un corazón,
en su voz amarga, había la tristeza
doliente y cansada del acordeón.

Escuchaba esta canción. Mejor dicho, su sonsonete. Sin darme cuenta de su mensaje. Solo pasado los años, puedo relacionar la letra de la canción, con una situación entre “hombre-mujer”.  Que más se puede pedir. Un marinero, con largas  jornadas de “ayuno”.  Hermoso y rubio, además con el  pecho tatuado con un corazón. Con autentica necesidad de cariño de mujer.

Y ante dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador,
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor:
Mira mi brazo tatuado
con este nombre de mujer,
es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.

Un ambiente sórdido, de una taberna de puerto, humo de tabaco, alcohol fuerte y barato. Mujeres ardientes en busca de hombre. Y hombre con pena en lo más profundo de su corazón, que muestra un nombre de mujer.

Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.

No puede evitarlo. El marinero ama aquella mujer. Y ha decidido, que por siempre jamás, su nombre este sobre su piel

Él se fue una tarde, con rumbo ignorado,
en el mismo barco que lo trajo a mí
pero entre mis labios, se dejó olvidado,
un beso de amante, que yo le pedí.
Errante lo busco por todos los puertos,
a los marineros pregunto por él,
y nadie me dice, si esta vivo o muerto
y sigo en mi duda buscándolo fiel.

Pero, “mujer de taberna de puerto”, que puedes esperar. Es un marinero. Amaba a una mujer, en su país, en su pequeño pueblo. Y tú eres una mujer de taberna de puerto. Que como todas las tardes, ibas buscando tu sustento entre los hombres que llegaban a puerto. Solo que aquel día, el hombre rubio, llego a tu corazón. Y decidiste darle toda una noche de amor. Y el respondió dejándose amar. Y aquí esta el resultado.

Y voy sangrando lentamente
de mostrador en mostrador,
ante una copa de aguardiente
donde se ahoga mi dolor.
Escúchame marinero,
y dime que sabes de él,
era gallardo y altanero,
y era más rubio que la miel

Ha dejado huella en tu corazón. Le amas, y te hundes más y  más tinieblas de las  tabernas de los puertos. Terminas las noches, ahogada en alcohol, y en brazos de un desconocido a cambio de monedas. Ahora eres tú, quien está triste, y cuentas a otros marineros tu historia de una noche.

Mira su nombre de extranjero
escrito aquí, sobre mi piel.
Si te lo encuentras marinero
dile que yo, muero por él

 Ahora no solo es el marinero que lleva tatuado el nombre de mujer. Ahora eres tu quien lleva tatuado su nombre.

 

“IN MEMORIAN” 

A mi madre,  y a todas las madres, que escuchaban a Concha Piquer, en los programas de radio, de los años 50 y 60.

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